Ya comenté una vez en este blog que admiraba la forma de criar a los niños por parte de los kichwas, hoy voy a relatar otro aspecto de la educación de los niños. Para los kichwas, un niño debe aprender a ser fuerte lo más rápidamente posible, en cuanto el niño comienza a andar y a valerse por sí mismo es tratado como uno más dentro de la comunidad y tiene que ir asumiendo poco a poco sus responsabilidades. Muchas veces los pequeños son revoltosos, perezosos o débiles y no consiguen o consienten en llevar a cabo las tareas propias dentro de la comunidad. Para conseguirlo, los padres o abuelos usan métodos ancestrales muy eficaces.
El primer método es el de poner ají en los ojos. El ají es un pimiento muy picante que se usa para aderezar las comidas, sobre todo en la Amazonía tiene especial importancia por la ausencia de sal en la preparación de los alimentos. Vamos, que pica pa’ to’ sus castas. Y los niños soportan esto estoicamente, sin frotarse ni echar agua en la zona afectada, pues eso acentúa el picor. La única forma es sentarse a esperar a que los propios ojos lagrimeando, expulse el picante de los ojos.
Otro método disciplinario es el de obligar a beber jugo de tabaco. Este jugo es fuertísimo y es usado como purgante por los mayores, y si se esnifa sirve para limpiar de mucosidad la nariz y garganta. Es horrible la sensación que provoca, y a las personas que lo toman, sólo toman un poco y pasan un rato desagradable expulsando lo que este jugo le hace expulsar. A los niños les obligan a beber un poco si se portan bien, pero si son castigados tienen que beber un cuenco pequeño lleno de este fuerte líquido. Así estos niños, soportando esto, son cada vez más fuertes.
El último método que voy a comentar hoy, es el de la ortiga. Esta planta es conocida en España por ser una plantita bastante molesta, pequeña, llena de pelitos urticantes que al menor roce puede hacernos pasar un ratito bastante incómodo. Aquí en Latinoamérica, esta planta crece en unos tamaños enormes y se cogen verdaderas ramas de ortigas que los padres usan para ortigar los culos de los niños revoltosos. También, en los cumpleaños, se usa para dar un golpe en el culo de los niños por cada año que cumplen, haciéndose este ritual más o menos hasta los veinte años.
Este último método yo lo he sufrido, durante mi cumpleaños. Gracias a los dioses no fue con ortiga, pero si con palma trenzada que tenía la consistencia más o menos como la de un cinturón. Y atado a una viga para no escapar, me golpearon veinticinco veces, siendo bastante doloroso, pero sintiéndome parte de ellos, ya que ellos después, me trataron con aún más respeto. ¿Para qué sirve esto? Es un recordatorio anual a los niños, de que se van haciendo mayores, y cada año la vida es más dura, tienen que valerse poco a poco cada vez más solos y soportar mejor los golpes que la vida te da.
No diré que estoy de acuerdo con este sistema de enseñanza, pero si diré que los niños kichwas desde temprano, no le tienen miedo a nada en el buen sentido de la palabra, andan, corren, trepan árboles, nadan, se internan solos en la espesura, cazan, cogen frutos, hacen las tareas, no tienen complejos, no tienen inseguridades, son conscientes del rol que tienen que adoptar en las comunidades y eso les convierte en personas que no dudan ante las preguntas que ofrece la vida.
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