La gente en Arajuno, no posee más cultura que la que le han dado sus padres. Por tanto su mundito es eso, un mundito muy pequeño. Sus conocimientos no van más allá de la selva, de la caza, la pesca, la chacra, las mujeres y el alcohol. Se ríen si tu algo de la selva no conoces, si no sabes disparar una carabina o si no conoces los secretos de preparación de la chucula. Ellos se jactan de su interpretación de sueños, ya que ellos sueñan mucho y se reúnen por las noches, de madrugada, antes de amanecer, para tomar guayusa y comentar los sueños, que los mayores interpretan. Pero sus sueños son fáciles de interpretar, porque siempre sueñan lo mismo, con una realidad muy limitada, que no ha sido disparada por ningún tipo de estímulo “exterior”. Si sueñan con una boa es que no va haber buena caza, si sueñan con mujeres que será abundante, si sueñan que beben chicha es que ese día lloverá, etc. Ellos defienden que tienen una cultura milenaria y ancestral que deben defender para que no desaparezca. Pero eso es todo.
No conocen nada del mundo que les rodea, es más, no conocen muchas cosas básicas de la Amazonía, porque son cosas que se escapan más allá de su realidad cotidiana. El origen de los animales, de los ríos que corren por su territorio o donde van a parar, del problema del suelo selvático y su pobre calidad, otros grupos étnicos, cuanto abarca la cuenca amónica, porque existe la Amazonía. Pero si salimos de eso, no conocen bien su propio país, ni América, ni lo que pasa en el mundo, no es extraño soportar preguntas de si España es todo aquel territorio, mientras señalan Europa.
Sería fácil achacar este problema de incultura (pues que posean cultura propia no los priva de ser incultos) a la pobreza, a lo lejano que esta Arajuno de todo. Pero no es así, poseen internet en ciertos lugares (escasos y lentos, eso sí), programas educativos, escuelas y maestros (los cuales a su vez también son bastante incultos) y sobre todo, mi amada biblioteca desierta.
Gracias a esa biblioteca no he muerto de hastío en este lugar donde el tiempo pasa tan lento. Aquí he descubierto a Hemingway, Joseph Conrad, H.G. Wells o Lev Tolstoi. La señora bibliotecaria me sonríe y se sorprende cuando quiero llevarme libros que luego devuelvo, improvisa una hoja donde anota quien soy y que libros tengo, mientras me pregunta que porque me quiero llevar esos libros, “para leer señora” le digo, y ella divertida, se extraña. Allí no va nadie, de ninguna edad. Y se mofan cuando dicen que me paso el día “estudiando” y que eso no sirve para nada. Mientras personas de todas las edades, en Arajuno, a pesar de tener los medios, no se interesan por nada, relegando su cultura a una posición defensiva y victimista condenada a la extinción.
No hay comentarios:
Publicar un comentario